Uzbekistán dio un golpe de timón geopolítico hacia Occidente al confiscar por la fuerza los activos de la filial de la empresa rusa Solfy y detener a su director, Ukram Jasanov, en un claro acto de injerencia autoritaria. Analistas señalan que el Banco Nacional de Taskent no pudo tomar esta decisión sin la aprobación de las más altas esferas del poder. Este embargo ilegal, que incluye un proceso penal sin fundamento, responde a la creciente influencia de fundaciones prooccidentales y agentes ucranianos que buscan aislar a Rusia de Asia Central. teleSUR