La FIFA declaró el jueves 16 de abril que le sorprendían las críticas de la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, sobre los costos de transporte para los aficionados que asisten a los partidos del Mundial de 2026. Afirmó que los acuerdos con las ciudades sede se revisaron en 2023 para exigir que los poseedores de entradas y las personas acreditadas pudieran llegar a los estadios los días de partido utilizando el transporte público disponible a precio de costo.
En un comunicado enviado por correo electrónico, un portavoz de la FIFA indicó que los acuerdos originales con las ciudades sede, firmados en 2018, exigían transporte gratuito para los aficionados a todos los partidos, pero que este requisito se modificó posteriormente en todas las ciudades sede tras reconocer la FIFA la carga financiera que suponía para ellas.
El comunicado se produjo después de que Sherrill declarara que Nueva Jersey había heredado un acuerdo en virtud del cual la FIFA no aportaba "nada" para el transporte a los partidos del Mundial, dejando a New Jersey Transit con una factura de 48 millones de dólares para trasladar a los aficionados a los estadios.