En el marco del repentino desalojo la feria conocida como "La Saladita de La Bristol", decenas de puesteros resisten la orden judicial colocando sus puestos en las inmediaciones del predio desmantelado y solicitan una inmediata respuesta a sus reclamos.
Se trata de casi doscientas familias que se quedaron en la incertidumbre total sin la posibilidad de trabajar y generar ingresos.
Un equipo de Crónica trabaja en el lugar y dialoga con los damnificados: "Nadie nos avisó nada"