La nueva película de Pixar abre la puerta para hablar de la salud mental. Lo que buscaba la cinta en su primera entrega era darle cara a las emociones que un niño puede estar sintiendo a través de los personajes y los colores de cada uno. Ahora, Riley, la protagonista de la cinta, es una adolescente. Se enfrenta a varios cambios emocionales que corresponden a esa etapa de la vida.