El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, compareció tras la eliminación en la Liga de Campeones con un mensaje que mezcla autocrítica y ese clásico "no pasa nada" que suele pasar justo después de que sí pase.
Arbeloa reconoció que el equipo tiene margen de mejora, dejando claro que el rendimiento no ha sido el esperado en la competición europea. Aun así, se mostró tranquilo respecto a su continuidad en el banquillo, restando importancia a cualquier debate sobre su futuro inmediato.
El técnico también quiso contextualizar los resultados recientes en Liga, donde el conjunto blanco ha tenido más dificultades para alzarse con el título. En ese sentido, aludió a "circunstancias como las del Girona FC" para explicar por qué en los últimos años el equipo ha conquistado menos campeonatos domésticos en comparación con sus éxitos en Europa.