La ciudad de Madrid ha reafirmado su liderazgo internacional al acoger, por tercer año consecutivo, la prestigiosa entrega de los Premios Laureus, considerados los "Oscar del deporte". El Palacio de Cibeles se transfiguró en un escenario hollywoodiense para recibir a una constelación de estrellas, logrando incluso una tregua temporal en las obras de la calle Alcalá, cuyas vallas y zanjas cedieron el paso a una avenida de terciopelo para el desfile de celebridades.