Daniela Blume (Alexandra García) atraviesa uno de los momentos más dulces y transformadores de su vida. Instalada en Andorra junto a su marido y sus dos hijas, la comunicadora ha concedido una entrevista íntima en la que analiza su evolución personal, su visión de la fama y su inminente regreso al mundo de la interpretación de la mano de Prime Video.
A sus 40 años, Blume ha desmitificado los prejuicios que rodean a la maternidad tardía —fue madre por primera vez a los 39 y por segunda hace apenas unos meses— y la sexualidad femenina. Para ella, el proceso ha sido una "versión evolucionada" de sí misma, un cambio neurológico que define como matrescencia.
Frente a la idea de que la maternidad anula el deseo, la colaboradora es tajante: "Eso es un estigma social. Eso de cuando eres madre ya tienes que ser casta... cuando en realidad la vida misma viene de un acto sexual". Según explica, el paso de mujer a madre es una experiencia que no requiere renunciar a la propia esencia, pues "se puede ser madre y seguir siendo sensual".
A pesar de haber sido una de las figuras más potentes de la telerrealidad en España tras su paso por Crónicas Marcianas o Gran Hermano VIP, Daniela asegura que siempre ha mantenido el control sobre su carrera: "Nunca he dejado que se explote mi imagen. Incluso en los momentos de picos de fama... no me ha gustado exprimirlo".
Tras su salida de GH en 2017, un proceso que recuerda como traumático porque "te vuelves una inútil. No sabía coger el tren, no sabía vestirme sola. Era una paranoia", la catalana se ha centrado en proyectos que le permiten expresarse con libertad. Su próximo gran paso será en una serie de Prime Video, donde interpretará a una mujer con la que guarda ciertos paralelismos: "Mi papel es precisamente el de una actriz porno que está harta del trato marchista vejatorio".
La seguridad que desprende Daniela nace de una madurez temprana. A los 11 años perdió a su madre, un evento que marcó su forma de entender la existencia: "no había vivido ninguna, pero lo comprendí perfectamente sin que nadie me lo explicara tampoco". Esta aceptación del revés y la desgracia la ha llevado a disfrutar de su vida actual de forma "natural", ya sea compartiendo su transformación física en OnlyFans —plataforma que define como un "cuaderno de bitácora sexual"— o meditando entre pañales.
Con la mirada puesta en el futuro, Daniela Blume sigue reafirmándose en cada paso que da. Al verse grabada 24 horas en sus etapas televisivas, su conclusión es clara y fiel a su estilo: "qué guay soy, o sea, soy la puta hostia".