Washington se ha vestido de gala este martes para recibir con los máximos honores a los reyes británicos, Carlos III y Camila, en una histórica visita de Estado que busca recomponer los puentes entre Estados Unidos y el Reino Unido. En un despliegue sin precedentes, "hasta 500 miembros de las seis ramas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se han desplegado en el recinto de la Casa Blanca" para dar la bienvenida al monarca. Este encuentro se produce en un clima de alta sensibilidad geopolÃtica, marcado por las tensiones bilaterales y el reciente intento de atentado contra el presidente republicano.
La ceremonia de bienvenida en el jardÃn sur de la Casa Blanca ha destacado por su magnitud. "La cifra de militares presentes es extraordinaria, muy superior al habitual en estas citas", una decisión de un Trump decidido a demostrar que ningún paÃs puede competir en grandeza con la superpotencia norteamericana. Bajo una lluvia persistente que el mandatario aprovechó para bromear diciendo: "Qué hermoso dÃa tan británico hace hoy", la BaterÃa de Saludo Presidencial lanzó una salva de 21 cañonazos mientras sonaban los himnos nacionales.
Trump, acompañado por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, calificó como un "tremendo privilegio recibir" al rey, a quien describió como un "hombre muy elegante". En un tono inusualmente conciliador, el presidente recordó con cariño a Isabel II y compartió una anécdota sobre su propia madre, Mary Macleod, afirmando que "estaba enamorada del ahora rey Carlos cuando era un prÃncipe joven" y solÃa decir que "Carlos es tan lindo".
El discurso de Trump se centró en la herencia compartida, alejándose de sus crÃticas recientes hacia el Gobierno británico. El mandatario afirmó que "en los siglos transcurridos desde que conquistamos nuestra independencia, los estadounidenses no hemos tenido amigos más cercanos que los británicos", vinculando esta relación al 250º aniversario de la liberación de las colonias. Asimismo, ensalzó el valor del ejército del Reino Unido asegurando que "nadie ha luchado mejor junto a" Estados Unidos, aparcando sus anteriores comentarios en los que tachaba a los portaaviones británicos de "juguetes".
La seguridad ha sido una prioridad absoluta tras los incidentes en la Cena de Corresponsales. Anthony Guglielmi, portavoz del Servicio Secreto, fue tajante: "Las medidas de seguridad estarán a la altura de la gravedad y la magnitud de la visita". Tras una reunión privada en el Despacho Oval, que Trump definió como "realmente buena", el presidente concluyó que los reyes "son personas increÃbles y es un verdadero honor" haberlos recibido antes de la gran cena de Estado nocturna.