En 2010, al cementerio de La Macarena, en el Meta, se le conoció como la fosa común más grande de “falsos positivos”, luego de una Audiencia Pública en la que los habitantes denunciaron desapariciones cometidas por militares. 11 años después, la Fiscalía exhumó los últimos cuerpos de este cementerio. Las familias esperan que el Estado agilice la identificación de más de 300 cuerpos exhumados en este tiempo y garantice que haya verdad y justicia sobre los responsables.