La primera jornada del viaje de Estado de los reyes Carlos III y Camila a Estados Unidos culminó con un banquete de gala en la Casa Blanca marcado por el despliegue de alta etiqueta y un complejo equilibrio diplomático. Mientras la reina consorte lucía un vestido fucsia de Fiona Clare con joyas históricas de la princesa Marina de Grecia, y la primera dama Melania Trump optaba por un diseño de Alta Costura de Dior, el ambiente oscilaba entre la cordialidad y el desafío protocolario.