Cientos de bíperes y walkie-talkies de miembros del movimiento islamista Hezbolá estallaron en todo Líbano esta semana, un ataque sin precedentes que mató a 37 personas y dejó más de 3.539 heridos. Estas explosiones ocurridas el martes y el miércoles asestaron un duro golpe a esta milicia afín a Irán, que imputó a Israel la responsabilidad y prometió vengarse.