El imperio de los fusiles hizo que un centenar de familias en La Danta, un inmenso terreno de Córdoba, fuera desplazado en su totalidad. La esperanza, los gritos de justicia y el activismo de la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba (Ascsucor) lograron que ese predio pueda ser restituido por compensación tras años de espera.