El juicio por el caso Kitchen ha vivido una de sus jornadas más reveladoras en la Audiencia Nacional. Manuel Morocho, el inspector jefe de la Udef que se encargó de investigar el caso Gürtel, ha declarado en el juicio de Kitchen que en agosto de 2015, al recibir un correo interno con información del ex tesorero del PP, constató que existía "una operación policial sin contar con la autorización judicial sobre Luis Bárcenas y su entorno". Esta comparecencia refuerza la tesis de la Fiscalía sobre la existencia de una red parapolicial destinada a proteger a la cúpula del Partido Popular.
Durante su declaración como testigo, Morocho ha relatado cómo el hallazgo de una serie de comunicaciones internas confirmó sus peores sospechas sobre una trama que operaba en la sombra entre 2013 y 2015. El objetivo de estas maniobras era, presuntamente, hacerse con documentación sensible para evitar que "material eventualmente incriminatorio para el Partido Popular y sus dirigentes" pudiera acabar en manos de la justicia.
El inspector ha detallado que recibió una cesión de información de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) que contenía datos de vehículos, teléfonos y sociedades vinculadas al extesorero. Para Morocho, aquel correo fue la "constatación de lo que ya suponía, en base a un conjunto de indicios, de la existencia de una operación de la policía sobre Bárcenas y contra el grupo" que él mismo dirigía para investigar los famosos "papeles de Bárcenas".
Uno de los puntos clave del testimonio ha sido la denuncia de graves fallos metodológicos intencionados. Morocho ha explicado que, en el sistema interno de la Policía, las investigaciones deben registrarse en el momento en que comienzan, algo que en este caso no ocurrió, pues seguimientos realizados en 2013 no se introdujeron en el sistema hasta 2015. Según el inspector, "cuando hay conexidad entre dos investigaciones secretas hay una metodología que no se ha cumplido".
Además, ha relatado la falta de apoyo de sus superiores cuando intentó reportar estas anomalías. Al informar a su jefe de sección sobre el contenido del correo recibido, la respuesta fue el silencio: "Se calló, se dio la vuelta y salió del despacho", ha afirmado de forma contundente ante el tribunal.
El inspector también ha puesto en duda la necesidad de los seguimientos realizados a Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas, subrayando que él nunca los consideró necesarios ni los solicitó. "No he motivado al juez el hacerlo ni por escrito ni verbalmente", ha recalcado, recordando que cualquier vigilancia de este tipo debe contar con la autorización del magistrado instructor.
Finalmente, Morocho se ha referido a las tensiones internas con otros acusados como Andrés Gómez Gordo, señalando que este prefería evitar el contacto directo con él: "No entraba en mi despacho, se quedaba con el jefe de sección que era amigo suyo". A pesar de la relevancia de su testimonio, el inspector ha sido corregido en varias ocasiones por la magistrada Teresa Palacios, quien le ha pedido que no se extendiera más allá de las preguntas formuladas.