Estados Unidos dio este miércoles un golpe contundente a las relaciones bilaterales con México al acusar formalmente al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de tener vínculos con el narcotráfico. El fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, señala en su escrito, hecho público por el Departamento de Justicia, a un grupo de funcionarios del Estado por conspirar con líderes del Cartel de Sinaloa para importar grandes cantidades de narcóticos a Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos. Entre los acusados también está el senador morenista Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán y varios altos cargos de seguridad y de la policía en el Estado. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) ha respondido que Estados Unidos ha solicitado la detención con fines de extradición de los acusados, pero ha señalado que Estados Unidos no ha enviado “elementos de prueba” en su petición para determinar su culpabilidad. Rocha ha defendido su inocencia y asegura que la acusación es un ataque a la Cuarta Transformación.
Los cargos contra Rocha que han dado a conocer este miércoles Clayton y el director de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Terrance C. Cole, incluyen conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos y conspiración para poseer estas armas. Los delitos tienen una pena mínima de 40 años y la fiscalía podría llegar a pedir la cadena perpetua. El senador Inzunza, también exsecretario general de Sinaloa, enfrenta los mismos cargos y penas.