En ese contexto, algunos analistas y comerciantes señalaron que un eventual cambio en la dieta, con mayor foco en alimentos proteicos, podría afectar a sectores tradicionales como el de las mermeladas, en medio de una caída del consumo. La discusión se amplió hacia el rol del Gobierno en la promoción de determinados hábitos y su posible incidencia indirecta en la actividad económica de pequeñas y medianas empresas vinculadas a la producción de alimentos.