El director de El Espectador, Fidel Cano Correa, lee el editorial de este domingo 16 de noviembre. Reflexiona sobre cómo la ira y el miedo nos arrastran a la barbarie, como ocurrió con el linchamiento de Mauricio Cendales Parra, celebrado en redes como “paloterapia”. Advierte que la economía de la atención glorifica la indignación y confunde venganza con justicia. Recuerda que la violencia solo engendra más violencia y que las instituciones existen para evitar que la sociedad ceda a sus peores impulsos.