La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha aprovechado el acto institucional del Dos de Mayo para lanzar un mensaje de resistencia y soberanía regional en medio de un clima de máxima tensión política. Desde la Real Casa de Correos, Ayuso ha reivindicado un Madrid libre de "acoso político y sectarismo", advirtiendo que la región "no se dejará controlar por nada ni por nadie". Este discurso llega en un momento de "choque total" con el Gobierno central, lo que ha provocado que, por segundo año consecutivo, ningún miembro del Ejecutivo de Pedro Sánchez haya sido invitado a los actos oficiales.
Durante su intervención, la dirigente regional ha defendido un modelo de convivencia basado en la apertura y la pluralidad, asegurando que en Madrid no hay cabida para "el nacionalismo ni las ideologías identitarias". Según la presidenta, los madrileños son libres de complejos, lo que les permite decir "sí" a las buenas ideas y un rotundo "no" cuando alguien les quiere "torear". "Ahí es cuando nos sale el 'anda y que te ondulen'", ha aseverado con firmeza.
Ayuso ha definido la autonomía como "la región más heterogénea que existe", subrayando que "está hecha de todas las formas de ser español". En este sentido, ha lamentado que en la situación actual de España "todo se politiza para que cada respuesta pase por el filtro de la ideología", una circunstancia que le lleva a preguntarse: "¿Cuántas oportunidades estamos perdiendo en estas circunstancias?".
Uno de los puntos más críticos del discurso ha sido la denuncia del "poco apoyo administrativo" que, según Ayuso, recibe la región a pesar de ser la "puerta de entrada para el mundo entero como región capital internacional". La presidenta ha instado a centrarse en proyectos de calado estatal que mejoren infraestructuras, el sistema de salud y que "cuiden de los autónomos, de la crisis de la familia y la falta de niños".
En el ámbito institucional, Ayuso ha mostrado su desaprobación por la cancelación de la parada militar en la Puerta del Sol. Ha expresado su esperanza de que el Ejército vuelva pronto a desfilar por el centro de la capital, una plaza que "tanto le echa de menos". Haciendo una analogía con el levantamiento de 1808, la presidenta ha lanzado una advertencia final: "La sociedad madrileña es otro ejército que, sin mandos ni galones, camina unido sobre todo si se le pone a prueba y ha de responder en defensa de su libertad".
El acto también ha servido para entregar las Grandes Cruces de la Orden del Dos de Mayo a diversas personalidades, destacando sus "trayectorias profesionales, solidaridad y ejemplo". Asimismo, la presidenta ha tenido palabras de recuerdo para periodistas fallecidos recientemente, como Fernando Lázaro y Javier Cid, y ha ensalzado el impacto internacional de la región, mencionando con "júbilo y responsabilidad" que el Papa León XIV haya elegido Madrid para una de sus primeras giras.
Este Dos de Mayo consolida la figura de Madrid como un contrapeso político al Gobierno central, bajo la premisa de una región que, en palabras de su presidenta, no se dejará avasallar por intereses partidistas.