¡Menudo cacao mental el de la 'MeMa'!
Mónica García, ministra de Sanidad y aspirante a candidata de Más Madrid, volvió a demostrar que su principal especialidad no es la gestión sanitaria, sino el disparate verbal y la manipulación histórica.
En un vídeo publicado con motivo del Día de la Comunidad de Madrid, la autodenominada médica y madre, alcanzó un nuevo nivel de desvarío: ha insinuado, sin rubor alguno, que Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, presidenta de la Comunidad de Madrid y alcalde capitalino, respectivamente, se habrían puesto del lado de las tropas napoleónicas durante el Dos de Mayo de 1808.
"No tenemos ninguna duda de que si estuviéramos en 1808, Ayuso y Almeida estarían apoyando a los franceses", llegó a afirmar, mientras mezclaba banderas de España, imágenes de Napoleón y reproches sobre la supuesta 'venta' de Madrid.
El esperpento alcanzó cotas históricas.
La misma izquierda que durante años miró con desdén el patriotismo y ha relativizado las invasiones francesas, ahora se atreve a dar lecciones de historia-ficción.
García, en su papel de historiadora de saldo, trató de convertir a Ayuso en colaboracionista del Corso y, de paso, arremete contra los Borbones y hasta contra Donald Trump, en una ensalada mental difícil de superar.
Mientras tanto, la realidad fue bien distinta.
Ayuso y Almeida celebraron el Dos de Mayo como lo que es, un día de orgullo madrileño y español, de resistencia frente al invasor. Algo que, al parecer, molesta profundamente a la izquierda cuando las banderas de España ondean con fuerza.
Este nuevo 'brote' de Mónica García no es aislado.
Viene acompañada de su reciente decisión de lanzarse a por la candidatura de Más Madrid para intentar, sin éxito aparente, plantar cara a Ayuso en las próximas autonómicas. Incapaz de competir en gestión, en datos de empleo, en libertad educativa o en atracción de inversión, García recurre al insulto histérico y a la manipulación del pasado.
Primero fueron las residencias, después el 'modelo Miami' y ahora Napoleón Bonaparte. El repertorio de la ministra es tan variado como lamentable.