En Bolivia, tras treinta días de caminata ininterrumpida desde Pando y Beni, la marcha indígena campesina finalmente arribó a la sede de gobierno en La Paz, con una exigencia clara: la abrogación de la Ley 1720 de Reconversión de Tierras. Los manifestantes, pertenecientes a diversas comunidades originarias, advierten que dicha normativa vulnera sus derechos territoriales, facilita el despojo de sus tierras ancestrales y favorece intereses agroindustriales y económicos externos. teleSUR