Cristiano Ronaldo se convirtió en el blanco de la afición rival durante el partido entre Al Nassr y Al Shabab, donde desde las gradas no dejaron de corear el nombre de Lionel Messi intentando desconcentrarlo. Lejos de molestarse, el portugués se tomó la situación con tranquilidad e incluso comenzó a bailar al ritmo de los cánticos, hasta que Wesley Hoedt apareció para bajarle un poco la intensidad al momento. Al final, todo terminó saliendo a favor de Cristiano: Al Nassr ganó 4-2 y él puso su sello con un gol al minuto 75, apagando por completo a los aficionados rivales.