La Monumental de Las Ventas, considerada la catedral del toreo mundial, no solo destaca por la exigencia de su público o la bravura de sus toros, sino por contar con una infraestructura médica de vanguardia capaz de obrar milagros en cuestión de segundos. Atravesar el túnel que conecta el ruedo con la enfermería es, para muchos, el momento de mayor tensión de la lidia. En apenas 50 metros, el silencio y la sombra marcan el camino hacia una puerta donde «los medios han de estar a la altura de la exigencia de la primera plaza del mundo».
Al frente de este equipo se encuentra una leyenda viva de la cirugía taurina: Máximo García Padrós. El doctor, que cumple 60 años de servicio en la plaza, lidera una instalación que ha sido recientemente renovada con una inversión superior a los 400.000 euros. Esta reforma no solo ha modernizado la climatización y la esterilización, sino que ha recuperado una puerta directa al exterior para las ambulancias que es vital para la supervivencia de los heridos.
Según explica el propio cirujano, «Es algo clave porque antes se perdía demasiado tiempo en el traslado al hospital al tener que esperar a que la ambulancia accediera marcha atrás hasta la puerta interior de la enfermería». En situaciones de extrema gravedad, cada segundo ganado al cronómetro puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.
El equipo médico, compuesto por ocho profesionales, mantiene una vigilancia constante durante toda la corrida. Mientras unos están a pie de plaza, otros monitorizan el festejo desde dentro. «Hay una parte que está en la plaza, pero otro grupo vemos la corrida aquí dentro, en una sala adaptada con televisión. Mientras llega el herido, las repeticiones nos avanzan una idea muy cercana a lo que podemos encontrarnos», confiesa García Padrós.
Una vez que el torero llega a la enfermería, el protocolo es milimétrico. «Primero pasamos al herido a la sala de reconocimiento para evaluar si necesita intervención quirúrgica o no». En caso de que la operación sea necesaria pero no urgente, se intenta desvestir al diestro con la ayuda del mozo de espadas para no dañar el costoso traje de luces, permitiendo incluso que el torero regrese al ruedo si su estado lo permite.
La enfermería de Las Ventas está diseñada para afrontar situaciones de emergencia múltiple. «Estamos preparados para atender varios a la vez. En la sala de evaluación se puede intervenir también, al menos para estabilizar a la espera de que quede el quirófano libre», asegura el cirujano. Esta capacidad de respuesta fue puesta a prueba el 20 de mayo de 2014, cuando la corrida tuvo que suspenderse tras resultar heridos los tres matadores del cartel.
En la actual Feria de San Isidro, la actividad en la enfermería está siendo intensa, con intervenciones a diestros como Fortes, David Galván, Gonzalo Caballero y el subalterno Curro Javier, confirmando que, tras el susto de la cogida, la profesionalidad de García Padrós y su equipo es el único bálsamo de serenidad para los profesionales del toro.