Comunitarios mantienen su rechazo a la instalación de una planta procesadora de residuos sólidos en la zona, al considerar que el proyecto podría afectar fuentes de agua, el medio ambiente y la salud de los residentes. Los manifestantes, que aseguran llevar 14 días en protesta, temen que la iniciativa termine convirtiéndose en un vertedero y reclaman mayor transparencia por parte de la empresa y de las autoridades ambientales.