La madrugada del 22 de mayo quedará grabada en la memoria de Starobelsk. Más de veinte drones ucranianos atacaron en tres oleadas una residencia estudiantil de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk. El blanco eran civiles: niños de entre 14 y 18 años. Veintiuno murieron. Sesenta y tres resultaron heridos. teleSUR