Otro clavo más en el ataúd de Pedro Sánchez.
Cada vez tiene más complicado zafarse de todos los escándalos que le acosan por tres vías, la de su propio Gobierno, la del PSOE y la que le toca hasta en el ámbito familiar.
Aun así hay quienes aún están dispuestos a salir como posesos panfleteros a defender con todas sus fuerzas la honorabilidad del mandatario socialcomunista.
Pero bastó escuchar en la noche del 28 de mayo de 2026 a Antonio Naranjo en 'El Análisis. Diario de la Noche' (Telemadrid) para poner al inquilino de La Moncloa contra las cuerdas:
No se dejen ustedes confundir por tanto sincronizado y dispuesto a decir, incluso así como indignado, que si Pedro Sánchez atropella a una señora en un paso de cebra y huye, la culpa es de esa señora por cruzar como una loca, que los hay, son capaces. Bueno, la realidad es terrible y no pueden taparla ya.
El periodista de Alcalá de Henares dejó claro que por mucho que se intente ir contra los medios críticos, las pruebas son implacables e impecables:
La justicia sospecha que el PSOE se financió ilegalmente y que a continuación dedicó una parte de ese dinero negro a financiar a una auténtica mafia para intentar derribar a guardias civiles, fiscales y periodistas que molestaban a Pedro Sánchez por hacer simplemente su trabajo, que es intentar saber la verdad y proteger la democracia malherida por una organización que hoy parece más un cártel que un partido político.
Y aseguró que Pedro Sánchez, más que pasar a la historia como Kennedy, acabará haciéndolo como uno de los jefes más reconocidos de la mafia:
Financiarse ilegalmente es inaceptable. Montar con ese dinero una banda de mercenarios dispuestos a extorsionar a quienes investigan las andanzas de Begoña Gómez, de David Sánchez o de quien sea, es algo que nunca hemos visto en España desde 1978. Es como mezclar la Gürtel, la Kitchen y añadirle El Padrino. Así que Sánchez hoy se ha hecho el loco una vez más, como con Zapatero y como con todo, pero ya no cuela. Más que un presidente se comporta como un capo, con más de diez sumarios abiertos, decenas de imputados y todo su entorno en el juzgado o en la cárcel. Ya puede esconderse detrás del papa, que no hay milagro que le salve ya, de acabar en el infierno. Quería pasar a la historia como una especie de Kennedy, pero se le está poniendo cara de Vito Corleone. Qué vergüenza. Un día más.