Hoy lunes es día de encuestas y especulaciones. Sostengo la tesis de que el sondeo, sus resultados y predicciones, se ajustan casi siempre a los deseos del que lo paga, pero en los que se publican hoy hay una significativa coincidencia.
ABC, La Razón, El Español, El Debate y alguno más anuncian un avance claro del centroderecha y un desplome del PSOE y sus socios del Gobierno Frankenstein.
El PP supera los 140 escaños, el PSOE baja pero se mantiene por encima de los 100 y VOX se consolida como tercera fuerza, rozando en algún estudio los 70 diputados.
Lo de Sumar, Podemos y los zarrapastrosos periféricos, lastrados por su vinculación a la corrupción socialista, es un poema.
Y como sucede desde hace ya muchos meses, cada vez que aflora un nuevo latrocinio del Régimen Sanchista, suben al púlpito los profetas de la moción de censura.
Escribe algún ‘experto’ —de esos que hablan de todo y apenas saben de nada— que el marido de Begoña enfrenta un ultimátum definitivo que podría costarle La Moncloa.
Y añaden que el PNV va en serio y que, para no ahogarse en el basurero junto al sanchismo, forzará elecciones generales antes de fin de año.
Cierto que el futuro de esta nefasta legislatura no se dirime en los pasillos del Congreso, sino en las oficinas de Sabin Etxea y en la sede de Junts en Barcelona. Pero confiar a estas alturas en los peseteros meapilas vascos o en los xenófobos golpistas catalanes es una ingenuidad criminal. Un delito y un error político de proporciones bíblicas.
Si no queremos repetir los errores del pasado y volver a meter a España en un atolladero, hay que pasar olímpicamente de Aitor el del tractor y del alucinado Puigdemont.
¿Que hay que esperar un año para ir a las urnas?
Pues se espera. Y apretando, porque no habrá semana de aquí a la primavera o el otoño de 2027 en que no salte otro escándalo socialista, otro affaire con putas y cocaína.
Y a lo mejor, si hay Justicia, cualquier día de estos imputan por fin al capo, al jefe, al ‘One’, al vértice de todas las tramas.
Y como habría que ir al Congreso de los Diputados para que le levanten la inmunidad, que se retraten allí PNV, Junts y el resto de facinerosos.