¿Alguna vez pensó en sus veintes que se jubilaría a los 40 con los ahorros de su vida? Quizá el común de los mortales no, pero Ryan Lowe, un analista financiero de 26 años en Boston, sí. Con un salario de 85.000 dólares, destina más de 4.000 al mes a su fondo de retiro, a apostar por el crecimiento constante de los mercados y a evitar las inversiones arriesgadas. Eso sí, su empresa contribuye con 750 dólares a su plan de jubilación, vive con sus padres, no gasta en alcohol o tabaco, conduce un coche de 20 años y mantiene una vida social sencilla.