El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se encuentra en una situación de extrema debilidad política tras verse obligado a realizar una "pirueta dialéctica" para justificar sus anteriores desmentidos sobre el caso de las denominadas "cloacas del PSOE". Después de haber negado reiteradamente —la última vez hace apenas una semana— que la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, se hubiera reunido con la conocida como "fontanera" socialista, Leire Díez, Marlaska ha tenido que cambiar su versión una vez que la propia González admitió los encuentros.