A Vicky Martín Berrocal se le pueden colgar 20 etiquetas y es fácil llegar con algún que otro prejuicio al cara a cara. Mucha prensa rosa y mucha exposición mediática desde hace décadas han construido un personaje que no siempre se corresponde con la Vicky real que a los 50 dio un golpe en la mesa para reivindicarse. Empresaria, diseñadora, conductora de uno de los pódcast más escuchados del momento, A solas con... (por el que hace unos días recogió el Premio Yo Dona Poder Femenino Nuevas Narrativas), protagonista de un reality de Netflix, si hay algo de lo que puede hacer gala esta sevillana es de hablar claro. A veces demasiado.
Charlamos con ella a solas -importante el matiz porque ahora no te libras fácilmente de la compañía de representantes y demás séquito- el día que su hija, Alba, se emancipaba; las emociones estaban a flor de piel. Es descarada, coqueta y directa. Le gusta escucharse, mira a los ojos cuando responde y no esquiva ninguna pregunta, por mucho que escueza: "Yo te regalo mi tiempo y tú a mí el tuyo. Eso es oro molío".