Víctor de Aldama no va a guardarse nada.
La incautación de las agendas y cuadernos de trabajo de Leire Díez, la fontanera del PSOE, supuso estrechar mucho más el cerco sobre el Gobierno Sánchez.
Este asunto vehiculó la entrevista, más de 40 minutos, que se le hizo a Víctor de Aldama, el hombre que ha puesto patas arriba al Ejecutivo socialcomunista y a la formación política de la calle Ferraz, en el programa 'Horizonte' (Cuatro).
El comisionista lanzó una de las acusaciones más explosivas hasta la fecha: asegura haber visto a miembros del Gobierno de Pedro Sánchez consumiendo droga en su propio restaurante durante la celebración del 60 cumpleaños de José Luis Ábalos.
Todo para responder a una anotación que había hecho la fontanera del PSOE sobre el propio Aldame en el que le llamaba "cocainómano":
Me hace gracia porque el que me conozca sabe que ni me he drogado en la vida ni bebo, quiero decir, ni una gota de alcohol, pero bueno, que estoy en disposición de hacerme cualquier test de sustancias, cosas que seguramente muchos de ellos no podrían hacerse ese test. No sé, pero yo el otro día, por ejemplo, cuando las declaraciones del señor Marlaska le vi muy raro.
A mí me llama cocainómano, no lo soy, pero yo sí puedo decir de gente que ha consumido droga del gobierno y yo lo he visto. Sí lo puedo decir. En mi restaurante, en el cumpleaños de Ábalos.
El empresario, fue anfitrión de aquella fiesta en el restaurante Welow (Paseo de la Castellana, Madrid) el 8 de diciembre de 2019. Aquella celebración no fue una reunión cualquiera. Al restaurante de Aldama acudieron Pedro Sánchez, acompañado de Begoña Gómez) varios ministros como Félix Bolaños, María Jesús Montero o Fernando Grande-Marlaska, y otros altos cargos del PSOE, junto a Koldo García y el propio Ábalos.
Aldama y su entonces esposa ejercieron de anfitriones y el empresario corrió con los gastos de la fiesta. Meses después, Aldama entraría de lleno en los negocios de contratos de material sanitario durante la pandemia. Las imágenes de aquella noche, que han ido saliendo a la luz en los últimos meses, muestran a la élite del sanchismo reunida en el local del empresario imputado. Ahora, Aldama eleva el nivel de la polémica al introducir el consumo de drogas en un entorno que, según su relato, mezclaba poder político y supuestas irregularidades.