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El Papa León XIV, sobre los "feminicidios": "Estamos llamados a abordar esta realidad dramática"

2026-06-09 2,806 Dailymotion

La ciudad de Barcelona ha sido testigo este martes de un momento histórico de profunda carga emocional y compromiso social. Ante un Estadio Olímpico de Montjuïc atestado por 40.000 personas, el Papa León XIV ha presidido una multitudinaria vigilia de oración marcada por la denuncia de las injusticias estructurales y el acompañamiento a los más vulnerables. Durante el acto, que alternó el catalán y el español, el Pontífice lanzó un mensaje tajante contra el "clima envenenado en las relaciones familiares" y la lacra de los feminicidios.
El momento más sobrecogedor de la noche se produjo cuando Desiré, una joven de 20 años estudiante de Derecho, relató su traumática infancia en un barrio humilde de Barcelona. Ante el Papa, recordó cómo su padre intentó asesinar a su madre, salvándose esta gracias a la intervención de un tercero que falleció en el suceso. Con valentía, la joven planteó una pregunta que silenció el estadio: "¿Cómo puedo perdonar a mi padre, que estuvo a punto de dejarme sin madre? ¿Cómo puedo reconciliarme de verdad con Dios?".
León XIV, visiblemente conmovido, respondió elogiando su coraje y llamó a una reflexión profunda sobre la condición humana. El Santo Padre advirtió que no se debe utilizar la religión para evadir la culpa humana: "No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad; no podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de modo automático o impida milagrosamente que el mal suceda".
En su alocución, el Pontífice vinculó el dolor individual con una crisis colectiva, denunciando la "violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios". Para el Papa, esta "realidad dramática" exige una respuesta inmediata de todos los estamentos: "estamos llamados a abordarla todos -ha subrayado-, sea personalmente, sea como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones".
Asimismo, criticó la "cultura del individualismo" y la "tentación de la violencia", instando a no buscar culpables en la divinidad, sino en las dinámicas sociales actuales. «No debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la "voluntad de Dios" o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento», sentenció el Santo Padre.
Respecto a la reconciliación, el mensaje papal, reforzado por las palabras de Robert Prevost, definió el perdón no como un acto instantáneo, sino como una "poderosa medicina contra el mal" que forma parte de un "camino largo" y un "proceso que requiere mucha paciencia". Se aclaró que perdonar no implica necesariamente retomar la relación con el agresor: "no debemos pensar -ha continuado- que el perdón equivalga siempre y en todos los casos a volver a la situación anterior o a vivir una relación plena con quienes nos han herido".
La vigilia también puso el foco en la salud mental, con el Papa solicitando "un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes". Entre los asistentes, jóvenes como Sofía y May destacaron el gozo de vivir su fe, mientras que otros como Miguel definieron al Pontífice como una "figura referencial". El acto, que comenzó bajo una luz amarilla cálida y acordes de 'Alzad la mirada', concluyó con un simbólico abrazo entre el Papa y la joven Desiré, un gesto que resumió la voluntad de la Iglesia de ofrecer consuelo a los más frágiles.