A 40 días de protestas ininterrumpidas, el pueblo boliviano mantiene firme su exigencia de renuncia del Ejecutivo. Las calles de las principales ciudades se llenan de organizaciones sociales, trabajadores y pueblos originarios que rechazan las políticas neoliberales y la persecución a líderes indígenas. También rechazan las acusaciones de que los líderes de las trancas de calles no son narcotraficantes y terroristas. teleSUR