Providence no albergará ni un solo partido del Mundial de 2026. Sin embargo, esta pequeña ciudad de Rhode Island espera convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de los aficionados que acudirán a los partidos disputados en el cercano estadio de Boston, a menos de una hora de distancia. Mientras ciudades anfitrionas como Nueva York o Boston afrontan los elevados costes de seguridad, transporte e infraestructuras asociados al torneo, Providence se prepara para recibir a miles de visitantes atraídos por una oferta mucho más asequible.