La FIA ha anunciado cambios importantes en los motores de los próximos años después de las crÃticas de varios pilotos al nuevo reglamento. El principal problema: el exceso de dependencia de la energÃa eléctrica.
Los monoplazas actuales utilizan un sistema con casi un 50% de potencia eléctrica, algo que ha provocado diferencias de velocidad peligrosas en pista y que incluso llevó a Verstappen a amenazar con dejar la Fórmula 1 si no se corregÃa el rumbo.
Por eso, la FIA ha decidido aumentar progresivamente el peso del motor de combustión. En 2028, la proporción será de 60% combustión y 40% eléctrica. Una decisión que busca mejorar el espectáculo, aumentar la seguridad y evitar una rebelión de los pilotos.