Artemis I marcó el regreso de la exploración lunar de la NASA, al completar con éxito una misión no tripulada alrededor de la Luna.
La nave Orion recorrió cientos de miles de kilómetros, probó tecnologías clave para futuros vuelos tripulados y sentó las bases para el regreso de astronautas al satélite natural, con el objetivo final de impulsar la exploración humana del espacio profundo.