El mismo Stale Solbakken que hoy dirige a la Noruega de Erling Haaland sufrió un infarto en 2001 mientras entrenaba con la selección danesa. Su corazón dejó de latir durante siete minutos. Fueron los médicos quienes lograron reanimarlo y salvarle la vida tras una intervención de emergencia.
Aquel episodio puso fin a su carrera como futbolista, pero no a su relación con el fútbol. Años después se convirtió en entrenador, triunfó en el Copenhague y ahora ha llevado a Noruega a un Mundial por primera vez en 28 años.
De sobrevivir a la muerte a liderar una de las selecciones más ilusionantes de esta Copa del Mundo. Increíble, pero real.