Amigas lectoras:
Yo tenía este libro por casa en una edición antigua, pero nunca le había hecho caso. No recuerdo por qué empecé a leerlo y ¡zas! Pelotazo desde las primeras líneas.
Hoy os hablo de Hambre, la primera novela del escritor noruego Knut Hamsun, que ha recuperado la editorial Nórdica dentro de su biblioteca dedicada al autor.
Es una lectura impresionante. Está escrito como si el autor hincara la pala en la nieve en cada frase, donde cada línea es una sorpresa porque no sigue la secuencia esperada. Es esa sensación de estar ante una obra de arte que te cambia el paso, y dices: ¿Pero esto qué es, porque mira aquí y no allá donde mira todo el mundo?
Ambientada a finales del siglo XIX, Hamsun nos mete en la cabeza de un periodista desesperado porque no tiene nada que comer, o sea hambre literal, y desesperado también por la tortura psicológica de su propia existencia sin rumbo. Es una narración extraña y magnética. En el prólogo de esta edición de Nórdica, Kiko Amat cita al músico Billy Childish que dice: “Hambre es como un compendio digestible de lo mejor de Dostoievski”. Pues algo así, pero además con un sentido del humor corrosivo, con una autoironía que es a la vez patética y majestuosa.