República Dominicana ha sido una de las economías de mayor crecimiento en América Latina durante la última década, pero el próximo reto será convertir ese crecimiento en más productividad, innovación y empleos de calidad.
Así lo planteó Nathalie Alvarado, representante del BID en el país, quien advirtió sobre desafíos como la falta de talento especializado, la concentración de la actividad económica, la dependencia de combustibles fósiles y la vulnerabilidad climática.
Al mismo tiempo, señaló que el país tiene oportunidades para dar el siguiente salto económico a través del nearshoring, la inteligencia artificial, la industria farmacéutica, los servicios tecnológicos y una agroindustria con mayor valor agregado.
“La próxima etapa requerirá innovar, invertir, formar talento y abrir nuevos mercados”, afirmó.