El plató de 'Espejo Público' vivió este martes 24 de junio de 2026 uno de sus momentos de mayor tensión televisiva cuando el tertuliano Toni Bolaño perdió los nervios en directo, protagonizando un fuerte enfrentamiento verbal que culminó con el colaborador visiblemente alterado y saltando por los aires.
Todo comenzó durante un debate sobre la actualidad política, en el que Bolaño criticaba las declaraciones del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. En tono sarcástico, el tertuliano señaló: “Yo no sabía que Feijóo conoce a todos los españoles porque ha hablado hasta siete veces de ‘la mayoría de los españoles’”. A partir de ahí, el tono fue subiendo de intensidad.
Bolaño defendió que la negativa del presidente del Gobierno a dimitir “es el gran elogio hacia su incompetencia” y recomendó a la oposición presentar una moción de censura en lugar de “llamar a los posibles aliados cómplices e indignos”.
El debate derivó hacia la corrupción y la justicia cuando Javier Caraballo mencionó la “sensación de saqueo” que, según dijo, tiene mucha gente en España. En ese momento, Bolaño saltó: “La sensación de saqueo la tengo con la Justicia de este país”.
La periodista Elisa Beni le replicó que hablar de “saqueo” en relación con la Justicia le parecía “irreverente”, a lo que Bolaño contestó visiblemente irritado: “¡Madre mía! ¿tengo que aguantar esto? ¿de verdad? Si tú te quieres cambiar de chaqueta cada dos por tres yo no tengo ningún problema. ¡No hables por lo bajini!”.
El intercambio se volvió cada vez más acalorado. Bolaño elevó el tono criticando duramente la Justicia española, llegando a afirmar que “hay algunos que hacen la Justicia fecal”. El analista llegó a perder los papeles afeando que no le dejaban hablar mientras el plató permanecía en silencio. Susanna Griso intentó calmar los ánimos recordándole que “nadie te ha dicho nada”, el tertuliano estalló: “¡Si no se calla esta señora no puedo seguir!”.
En medio de la discusión, Bolaño continuó defendiendo su postura sobre diversos casos, calificando el caso Begoña Gómez y el de David Sánchez como “un caso inventado” y “una mierda”, y exigiendo: “¡Me dejáis hablar! ¡Ya está bien!”.