El epicentro del descontento ciudadano se localiza en puntos críticos como la Residencia Caribe, en Caraballeda, donde tres de sus cuatro torres que albergaban unos 400 apartamentos se desplomaron por completo. Según los testimonios recogidos en la zona, el rescate de las aproximadamente 200 personas que permanecen atrapadas bajo las estructuras está recayendo casi exclusivamente sobre los hombros de los propios vecinos. Ante la carencia de maquinaria pesada, grúas y herramientas de corte, los sobrevivientes utilizan sus propias manos y herramientas rudimentarias para remover escombros, bajo el lema espontáneo: "Donde falta gobierno, sobra es pueblo".