Ludmila, inquilina de la vivienda de Barrelier, aportó un testimonio clave ante el fiscal: la pareja del principal imputado por el femicidio de Agostina habría escuchado ruidos en la habitación durante el crimen y le escribió desde la cocina para saber qué ocurría. Esos chats podrían comprometer al acusado.
"Le escribí a mi marido que se fijara que Claudio iba a estar con gente", declaró ante la Justicia, y reveló además que Marianella les había advertido que no podrían salir más tarde porque el sospechoso estaría ocupado en una reunión.