El colapso de la infraestructura de transmisión eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) detona los apagones masivos en Sonora. La entidad registra una capacidad de generación superior a la demanda, pero las líneas, transformadores y subestaciones operan al límite de su vida útil y fallan ante los incrementos de temperatura.
La reciente interrupción prolongada que dejó sin luz a miles de usuarios en Hermosillo expone la vulnerabilidad del sistema eléctrico. La CFE atribuye este evento específico a una falla crítica en la subestación Rolando García Urrea, ubicada al sur de la ciudad, situación que obligó a las cuadrillas a ejecutar labores de mantenimiento correctivo de urgencia durante la madrugada.
El estrés en la red de distribución aumenta drásticamente cuando el termómetro supera los 40 grados y dispara el consumo simultáneo en hogares y comercios. El problema estructural radica en la falta de planeación e inversión a largo plazo para renovar el equipo obsoleto y construir nueva infraestructura capaz de transformar y transportar la energía de manera segura hacia los puntos de consumo.
La crisis de infraestructura afecta al menos a 20 estados del país. Ante el riesgo que estas interrupciones representan para la salud pública en verano, la paraestatal mantiene convocada una mesa de diálogo nacional con las 32 entidades para abordar el déficit operativo del sistema eléctrico.