La voz se quiebra apenas lo suficiente como para revelar lo que de verdad pesa: no es solo la admiración, es la sensación de estar perdiendo un pedazo de época. “Uno de los más grandes artistas”, dice Alina Caminero, y con esa frase abre una despedida que no intenta ser solemne: intenta ser honesta.
Para ella, Alex Bueno no es únicamente un nombre reconocido, sino una marca emocional en la música dominicana. Lo define como “una de las voces más lindas”, y no se queda en el elogio fácil: lo sitúa en un lugar que solo ocupan quienes logran acompañar a un país por años, quienes cantan y, al mismo tiempo, cuentan una generación.