El reconocido arquitecto y empresario Joaquín Torres (55) ha dado un paso definitivo para cerrar una de las etapas más complejas de su vida personal. Tras meses marcados por el luto, un aparatoso accidente de moto y su mediática ruptura sentimental, el dueño del estudio A-Cero parece haber encontrado la calma. Este cambio de rumbo viene impulsado por una transacción inmobiliaria de gran calado: la venta de su emblemática mansión familiar en la lujosa urbanización Las Encinas, situada en Pozuelo de Alarcón.
La propiedad, una joya arquitectónica de 2.800 metros cuadrados construidos sobre una parcela de 10.000, ha sido finalmente vendida por la cifra de 15 millones de euros. Para Torres, este inmueble representaba mucho más que un activo financiero; fue un proyecto que diseñó junto a su padre, Juan Torres Piñón, y que sirvió de refugio familiar durante años. Sin embargo, tras el fallecimiento de sus progenitores, el arquitecto decidió desprenderse de ella, reconociendo que su madre no terminó de ser plenamente feliz en aquel lugar.
Esta operación económica coincide con un momento de renovación personal. Tras formalizar su divorcio de Raúl Prieto a mediados de mayo de 2025, apenas dos años después de su boda, Joaquín Torres ha decidido volcarse por completo en su faceta como padre. Actualmente, se encuentra disfrutando de unos días de descanso en el mar junto a sus hijos, Manuel y Álvaro, fruto de su relación anterior con Mercedes Rodríguez.
A través de sus redes sociales, el arquitecto ha compartido imágenes de esta escapada estival que reflejan su actual estado de ánimo, acompañadas de una frase contundente: "Las mejores vacaciones, tiempo con mis hijos". Torres no oculta el orgullo que siente por sus vástagos, quienes han sido su principal apoyo tras el bache emocional: "A día de hoy, mi relación con ellos es espectacular, me quieren y me admiran. Es maravilloso". A pesar de haber tocado fondo, el empresario ha demostrado una gran capacidad de resiliencia.
En recientes declaraciones, ha reflexionado sobre la importancia del autocuidado y la paz interior tras la ruptura con el director de televisión. Según el propio arquitecto, la clave para afrontar esta nueva etapa ha sido el perdón propio: "Hay que amarse por encima de todo. Cuando uno se sabe suficiente, se acepta, se quiere y se perdona, todo fluye de una manera muy diferente". Con las heridas ya cicatrizadas y un importante respaldo económico tras su última operación inmobiliaria, Joaquín Torres inicia este verano una vida alejada del foco mediático y centrada en lo que él considera su mayor éxito: su familia.