España ya ha dejado atrás la fase de grupos y entra en el territorio donde un error significa hacer las maletas. Austria aparece como un rival teóricamente inferior, pero el equipo de Ralf Rangnick reúne precisamente las características que más han incomodado a la selección de Luis de la Fuente durante el Mundial: intensidad, presión sin descanso y una capacidad casi quirúrgica para convertir una recuperación en una ocasión de gol en apenas unos segundos.
No será un partido para confiarse. De hecho, si algo ha demostrado el conjunto austríaco es que necesita muy poco para castigar cualquier pérdida rival. Su clasificación para las eliminatorias ha llegado gracias a un fútbol mucho más competitivo que brillante, pero tremendamente eficaz en los momentos decisivos.