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Rescatan con vida al portero Hernán atrapado ocho días tras los terremotos de Venezuela

2026-07-02 7,495 Dailymotion

Venezuela ha sido testigo de un auténtico milagro en medio de la desolación. Hernán Alberto Gil Flores, un vigilante de 43 años, fue rescatado con vida este jueves tras permanecer ocho días atrapado bajo los restos de un edificio en el estado de La Guaira. El suceso se ha convertido en un símbolo de esperanza para un país golpeado por dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que, según el último balance oficial, han dejado al menos 2.295 fallecidos y más de 11.200 heridos.
Hernán Gil se encontraba de servicio en el sótano del centro comercial Galerías Playa Grande, en la localidad de Catia La Mar, cuando se produjo el primer seísmo el pasado 24 de junio. Aunque la estructura de concreto se desplomó a su alrededor, su pequeña caseta de seguridad se mantuvo en pie, actuando como un escudo protector y creando una burbuja de aire vital.
La operación de salvamento fue un desafío técnico extremo que duró más de 100 horas desde que se detectaron señales de vida el pasado domingo. Un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica describió la angustiosa situación inicial: el vigilante se encontraba en «un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima». Para mantenerlo con vida, los equipos le suministraron agua y nutrientes a través de un estrecho conducto mientras excavaban un túnel en condiciones de gran inestabilidad estructural y réplicas persistentes.
El rescate ha sido fruto de un esfuerzo global coordinado por los bomberos de Chile, en el que participaron unos 100 especialistas de Costa Rica, México, Estados Unidos, Portugal, El Salvador y Venezuela. Durante las labores, los rescatistas mantuvieron contacto visual mediante una cámara telescópica. En uno de los momentos más críticos, la bombero chilena María Paz Campos le instaba a protegerse: «Los lentes necesito que los mantengas puestos por las pequeñas partículas que están cayendo, no te caiga ninguna en el ojo que ya tienes dañado».
La carga emocional de la operación fue altísima. Minyar Collado, rescatista costarricense, reveló la fragilidad psicológica del atrapado: «Cuando lo encontramos nos pidió que no le dijéramos a su esposa que estaba vivo por si acaso no lo lograba». Sin embargo, la determinación del equipo fue inquebrantable, bajo la promesa de: «Nunca lo vamos a dejar aquí».
A las afueras del edificio, su esposa, Gusbimar González, aguardaba noticias desde el día posterior al desastre. Tras confirmarse el hallazgo de su marido, Gusbimar expresó su alivio: «Fueron días de tristeza, dolor y desesperación porque no lo encontraba, pero cuando me enteré que estaba vivo ya ví un rayito de luz en la oscuridad».
En el momento de la extracción, la emoción se desbordó entre los presentes. Entre aplausos y abrazos, un rescatista chileno gritó «Viva Venezuela» mientras trasladaban a Gil en camilla hacia una ambulancia. El vigilante, que ya es la persona número 13 rescatada con vida por grupos internacionales, ha sido trasladado a una clínica en Caracas para tratar sus heridas.