El canciller Fernando Aramayo afirmó que la reestructuración de la Cancillería permitió generar un ahorro de aproximadamente 400 mil dólares mensuales, al reducir lo que calificó como puestos ineficientes en el servicio exterior. Según explicó, estas medidas forman parte de una política de eficiencia y optimización del gasto público en el ámbito diplomático.