Una investigación de ocho meses, facilitada por un agente encubierto que develó el funcionamiento interno de una peligrosa banda criminal, terminó en la desarticulación del grupo delincuencial ‘Olivares’, uno de los actores que se disputaba a sangre y fuego el control el tráfico de estupefacientes en la localidad de Usme, en el extremo sur de la capital del país.