La pasada noche, cientos de drones atacaron Moscú y su región, provocando incendios en varios puntos estratégicos. Según el alcalde Serguéi Sobianin, más de 400 aparatos se dirigían hacia la capital rusa, de los cuales 85 fueron interceptados cerca de la ciudad.
Este ataque se suma a los ocurridos días antes: el 18 de julio, drones ya habían golpeado otro centro logístico de Wildberries en Elektrostal, así como una instalación de la empresa en Kotovsk (óblast de Tambov).
El presidente Volodímir Zelenski señaló que estas instalaciones eran utilizadas por Rusia para el suministro de componentes sancionados, empleados en la producción de drones y sistemas de navegación militar.