El puerto de Bandar Abbas, el más importante de Irán y responsable de cerca de la mitad de su comercio exterior, ha quedado prácticamente aislado tras una semana de ataques estadounidenses contra puentes y vías férreas en los alrededores de la ciudad. El complejo incluye el puerto Shahid Rajaee, clave para el tráfico de contenedores y el comercio de tránsito del país, además de la principal base naval iraní, estratégica para el control del estrecho de Ormuz. Analistas citados por la prensa señalan un creciente interés de EE. UU. en limitar el uso de esta zona por parte de Irán.
Por otro lado, medios estadounidenses informan que Irán ha atacado en varias ocasiones bases militares de EE. UU. en Jordania durante los últimos días, causando daños a equipos y heridas a decenas de militares. Estos ataques sugieren que Teherán cuenta con un arsenal de misiles más amplio y sofisticado de lo estimado previamente, con capacidad para penetrar sistemas de defensa antiaérea estadounidenses. Washington expresa preocupación por el desarrollo de misiles de alta velocidad y maniobrabilidad, difíciles de interceptar incluso con sistemas avanzados como el THAAD.
Funcionarios estadounidenses no descartan que países como Rusia y China hayan brindado apoyo tecnológico o de inteligencia a Irán, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas públicas que respalden esta hipótesis.