Mont Saint-Michel, una isla rocosa situada en la costa de Normandía, Francia.
Su historia comenzó en el año 708, cuando se construyó un santuario en la cima del islote. Con el paso de los siglos, fue creciendo hasta convertirse en una impresionante abadía medieval.
Lo más asombroso ocurre con las mareas. La bahía de Mont Saint-Michel tiene una de las mayores diferencias de nivel entre marea alta y baja de Europa: el agua puede avanzar a gran velocidad y rodear por completo la isla, transformándola nuevamente en un islote.
Durante la Edad Media, también fue una fortaleza casi inexpugnable. Gracias a sus murallas y a las mareas, resistió numerosos ataques durante la Guerra de los Cien Años.